Los spas con rebosadero limpian muy bien la superficie del agua al permitir eliminar fácilmente la espuma que se va acumulando en dicha superficie producida por el barboteo del agua al batir la grasa que se desprende de los usuarios.
Necesitan un depósito de compensación de unos 1000 litros de capacidad para recoger el agua que se desborda al entrar los usuarios en el spa, ya que el agua llena siempre totalmente el vaso del mismo.
Los spas fijos sin rebosadero limpian la superficie del agua a través de un skimer semejante a los que se instalan en la mayoría de piscinas. Presentan la ventaja de no necesitar depósito de compensación ya que el agua del spa no llega hasta el borde del vaso y la entrada de usuarios en el spa solo provoca una elevación del nivel del agua del mismo, pero sin desbordarse. Las medidas totales del spa son más pequeñas al no llevar rebosadero por lo que es más fácil entrarlos a su lugar de emplazamiento.
Los spas portables forman una unidad autoportante e independiente al estar montados en un soporte forrado con madera de cedro, que lleva incorporado en su interior todos los mecanismos para el perfecto funcionamiento y control del spa. Tienen una tapa térmica rígida para disminuir las pérdidas caloríficas, iluminación subacuática y un sistema de protección anticongelamiento que pone en marcha automáticamente la bomba de agua cuando la temperatura ambiente desciende de 4 ºC.. Están diseñados principalmente para su uso privado y sobretodo en aquellos casos en los que es importante poderlos trasladar fácilmente.
Su instalación y puesta en marcha es sumamente sencilla ya que solo es necesario llenarlos de agua y prever el vaciado.
Todos los spas, al igual que las piscinas, requieren de su propia maquinaria para filtrar y calentar el agua. Estos equipos se suelen suministrar en bloques compactos, ya preparados para su fácil instalación.
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